La trágica escena final de Marion (Jennifer Connelly) pierde fuerza si los subtítulos simplifican o editan el diálogo. Una versión exclusiva mantiene la crudeza del texto original, recordándonos que la adicción no discrimina.

Aronofsky uses "hip-hop montage" (rapid editing and extreme close-ups) and split-screens to mimic the sensory experience of addiction.