Windows 10/11 (64-bit), macOS Big Sur o superior, o Linux moderno.
¡Por supuesto! Ve a Configuración > Entrada y configura tu mando de Xbox, PlayStation o genérico.
Se recomienda un procesador con un buen rendimiento por núcleo; un procesador de doble núcleo es el mínimo, pero uno más potente mejorará los FPS. Memoria RAM: